Un momento de tensión se vivió el domingo en la iglesia San Francisco de Sales, en Patchogue, Long Island, durante un servicio religioso en memoria del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero, asesinado el 8 de noviembre del 2008 por una pandilla de estudiantes de secundaria de tendencia racista.
Poco antes de iniciarse la misa, llegó a la iglesia Steve Levy, ejecutivo del condado de Suffolk (al que pertenece Patchogue), quien tras la muerte de Lucero fue acusado de ser el responsable del clima antiinmigrante que sigue azotando la localidad y que enfrentó los cuestionamientos de haber alentado el odio racial.
Levy, quien llegó con el comisionado de Derechos Humanos, Galen Kirkland, se acercó a Rosario Lucero, madre de la víctima, y a los hermanos: Joselo e Isabel Lucero, a quienes estrechó sus manos y habló en voz baja. Se supo luego que les expresó sus condolencias por la pérdida de su familiar.<